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Final del mundial de fútbol. El partido que se jugó en las gradas

Final del mundial de fútbol. El partido que se jugó en las gradas

La final del Mundial, un catálogo de lenguaje no verbal gestual

El Mundial de Fútbol nos ha presentado la más variada gama de efectos visuales en los partidos disputados. Jugadores y espectadores han expresado las manifestaciones más dispares durante los encuentros y las posteriores celebraciones deportivas.

El analista de comunicación y expresión emocional de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, asegura que “el Mundial ha sentado las bases de fenómenos de la comunicación gestual que han trascendido las pantallas y han puesto de relievo el lado oculto de jugadores que han manifestado sus momentos más tensos y conflictivos en el campo de juego”.

 

Una final de sensaciones, intenso impulso emocional y pasión incontrolada

La palabra, la frase, en definitiva, el lenguaje ora, puede ser motivo de una estrategia de comunicación centrada en qué decir y cómo decir en cada circunstancia. Sin embargo, en la comunicación no verbal se disparan mecanismos sin control ante situaciones tensas o de emoción como ha ocurrido durante la celebración de los encuentros y en concreto en esta final disputada entre España y Argentina.

En lo que nos vamos a fijar y detener el foco es en los espectadores, en ese otro partido que se ha jugado en la gradas y tribunas donde los aficionados han gritado, se han abrazado, han vestido la bandera y la camiseta y han tatuado con color las enseñas del país en sus rostros.

 

La V de victoria un lenguaje universal para el éxito

El hecho de que los aficionados del equipo ganador levantaran las manos en forma de V de victoria nos está mostrando las claves de cómo el gesto sin palabras tiene un valor especial para manifestar el éxito.

Si esa V de victoria va acompaña del estrechamiento de manos, con el antebrazo levando de uno y otro compatriota, es la señal inequívoca de cómo se ha vivido con expectación el encuentro y cómo el gesto ha ido más allá de las palabras. Esa señal de victoria tiene el carácter de universal y no necesita traducción alguna.

Cuando los aficionados han levantado las manos nos están mostrando superioridad ante el rival. Y eso ha ocurrido en diversos momentos del encuentro, pero se ha manifestado especialmente en los últimos minutos del encuentro.

Otros aspectos de la victoria han quedado a la vista sacando pecho en el caso de los ganadores y con los ojos acuosos, llorosos y encogido el torso en los perdedores.

En las microexpresiones del encuentro destaca a través de análisis lupa, el labio levantado de algunos espectadores en señal de superioridad contra el adversario, las miradas retadoras y los constantes movimientos de manos con la tensión a flor de piel.

 

Los jugadores han estado apoyados por los gestos de los espectadores

El contacto emocional a distancia ha estado presente en esta final. Las sensaciones de apoyo y los gritos del público han tenido un efecto balsámico en los minutos más complicados del encuentro.

El griterío o los silencios, según cada caso, han procurado un efecto positivo en el rendimiento de los jugadores. La moral de los equipos ha subido cuando se ha producido el aplauso del público en línea con lo que se denomina el factor psicológico que gana o pierde partidos.

 

Hidratación de cuerpo y alma para calmar sensaciones

Las pausas de hidratación están diseñadas para que los jugadores reduzcan la temperatura corporal y reciban atención médica o instrucciones tácticas. Pero estos paréntesis tienen un efecto positivo en el tránsito emocional de jugadores ya que permiten la reflexión rápida para la estrategia a seguir en los próximos minutos de partido.

 

El poder de los silencios

Julio García Gómez, analista de expresión. Director de Comunicación de la Fundación Economía y Salud y Fundación Casaverde. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS).

El silencio juega a favor de la tranquilidad a los equipos. Cuando se producen jugadas complicadas, se produce a veces un silencio ensordecedor, seguido de un grito a modo de suspiro a voces. A todo ello se suman las pausas de los minutos de hidratación que producen un efecto calmante en lo físico y en lo psíquico.

Ha sido la final de los gestos, el lenguaje no verbal más contundente y las imágenes más descriptivas en el partido que se ha jugado en las gradas con la presencia de los espectadores.

Julio García Gómez, analista de expresión. Director de Comunicación de la Fundación Economía y Salud y Fundación Casaverde. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS).

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