El 5 de abril, la organización ecologista Amigos de la Tierra Países Bajos se desplazó hasta La Haya para entregar a Shell por la vía judicial una cita con el fin de obligarle a abandonar las actividades que perjudican el clima.

Así, comenzaría el proceso legal contra la misma por su inacción ante el cambio climático, en nombre de más de 30.000 personas de 70 países.

Este es un caso único ya que es la primera demanda judicial en la que se le exige a una petrolera que actúe y se responsabilice por provocar el cambio climático, en lugar de exigir una indemnización.

 

no shell, actua ya para apoyar el cambio climático

 

Hace un año, la organización ecologista comenzaba su campaña para llevar a Shell a juicio. El primer paso fue avisar a la multinacional de sus intenciones y exigirle medidas para poner fin a la destrucción climática que ocasiona con su actividad.

En la citación se detallan los motivos por los que se demanda a la multinacional. Las organizaciones argumentan que la compañía es consciente del cambio climático, así como del rol que desempeña a la hora de provocarlo.

Shell se encuentra entre las diez empresas más contaminantes del mundo. Desde hace más de 30 años la compañía es consciente de su contribución al cambio climático, sin embargo continúa extrayendo petróleo y gas, e invierte miles de millones de dólares en la búsqueda y desarrollo de nuevos combustibles fósiles contaminantes.

 

efectos cambio climático

 

La empresa petrolera reconoció la contribución de la industria de los combustibles fósiles al calentamiento global y afirma que apoya plenamente el Acuerdo de París, pero aún no tomó ninguna medida al respecto.

Por lo que continúa presionando en contra de las medidas que favorecen al clima y el interés general, e invirtiendo miles de millones en la extracción de petróleo y gas.

 

El tribunal ordenó al Estado reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 25% antes de finales de 2020.

 

El informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2018, se presenta como prueba clave en esta demanda. En él, se subraya la importancia de limitar el calentamiento global a 1,5°C, alertando de la necesidad de mantener la temperatura por debajo si se quiere proteger a la población y los ecosistemas.

Asímismo, destaca la devastación y los impactos potencialmente irreversibles que puede ocasionar cualquier “calentamiento adicional”.

El documento demuestra no solo que los objetivos climáticos de Shell no garantizan ninguna reducción de las emisiones, sino que sus actividades contribuirían a traspasar el umbral de 1,5ºC.