España gana protagonismo en Arrakihs, la nueva misión rápida de la ESA para estudiar la historia de las galaxias
La Agencia Espacial Europea adoptó esta misión durante la reunión de su Comité del Programa Científico en Tenerife, donde también prorrogó 13 misiones como Hubble, Webb, Solar Orbiter o Mars Express
España ganará protagonismo en Arrakihs, la nueva misión rápida de la Agencia Espacial Europea (ESA) para estudiar la historia de las galaxias a partir de la luz tenue de los halos de estrellas y gas que las rodean.
La ESA adoptó esta misión durante la reunión de su Comité del Programa Científico, celebrada ayer miércoles y hoy jueves en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en Tenerife, donde representantes de los Estados miembros «tomaron decisiones de largo alcance sobre el futuro del programa científico de la agencia», según comunicó el IAC.
La adopción de Arrakihs implica que la ESA y sus Estados miembros se comprometen a construir y lanzar esta misión, cuyo despegue está previsto antes de finales de 2030. Se trata de la segunda misión de clase rápida de la agencia europea, una categoría basada en adaptar tecnología ya existente para desarrollar ciencia novedosa.
Arrakihs observará la luz extremadamente débil procedente de los halos de estrellas y gas que rodean las galaxias, «unas estructuras que pueden aportar información clave sobre la historia cósmica y la formación de estos grandes sistemas del universo».
Según destacó la ESA, los Estados miembros desempeñan un papel esencial en el desarrollo de este tipo de misiones y, en el caso de Arrakihs, España «tendrá un papel especialmente destacado».
Durante la misma reunión celebrada en Tenerife, el Comité del Programa Científico también avaló la prórroga de 13 misiones científicas que finalizaban su fase actual antes de finales de 2026. En concreto, se extenderán BepiColombo, Cheops, Einstein Probe, Hinode, Hubble, IRIS, Mars Express, Proba-3, SOHO, Solar Orbiter, Webb, XMM-Newton y XRISM.
La ESA subrayó que estas extensiones «permitirán seguir obteniendo ciencia novedosa de misiones que ya están en marcha y que prestan servicio a comunidades científicas de toda Europa y de otros países asociados». La decisión afecta tanto a misiones lideradas o colideradas por la agencia como a otras en las que participa junto a socios internacionales.
Solar Orbiter
La continuidad resulta especialmente relevante para Solar Orbiter, una misión liderada por la ESA para estudiar el Sol de cerca. Lanzada en 2020, esta misión ofrece actualmente las primeras vistas de los polos solares y su prórroga «permitirá seguir alcanzando latitudes más altas, observar el Sol desde nuevos ángulos y abrir nuevas vías de investigación», añadió la ESA.
La directora de Ciencia de la ESA, Carole Mundell, defendió que el carácter comunitario del Programa Científico permite construir misiones espaciales “de primer nivel mundial” que responden a las necesidades de los investigadores europeos. “Nuestro objetivo es proporcionar las mejores misiones posibles para fomentar la innovación tecnológica y los descubrimientos científicos en todos nuestros Estados miembros”, afirmó.
Plasma Observatory
El comité también abordó el futuro de Plasma Observatory, propuesta como próxima misión de clase media del Programa Científico de la ESA. La agencia recomendó su selección, aunque la decisión formal se adoptará en la próxima reunión del comité, prevista para noviembre de este año.
Plasma Observatory estudiaría cómo las partículas cargadas eléctricamente procedentes del Sol interactúan con la magnetosfera terrestre, la burbuja magnética que protege la Tierra. La misión estaría formada por una constelación de siete naves y permitiría analizar por primera vez estas interacciones en distintas escalas de espacio y tiempo de forma simultánea.
La ESA recordó que el plasma constituye el 99 % del universo visible y que la transferencia de energía en este estado de la materia resulta esencial para comprender fenómenos que van desde el Sol hasta las estrellas en explosión o las galaxias lejanas.
El Programa Científico de la ESA forma parte de las actividades obligatorias de la agencia, por lo que todos los Estados miembros contribuyen y participan en él. Esta estructura «proporciona estabilidad presupuestaria y permite planificar a largo plazo las misiones que sostienen el liderazgo europeo en ciencia y tecnología espacial durante la década de 2030 y más allá».
CAB/DR.
Fuente: Agencia Servimedia.



