La Unión Internacional de la Química Pura y Aplicada (IUPAC en inglés) ha anunciado que los elementos 113, 115, 117 y 118 han coincidido con su criterio para ser considerados como tales, convirtiéndolos en los primeros elementos en ser añadidos desde la última modificación en 2011, completándose así la séptima fila de la tabla periódica:

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«Como organización global que proporciona una base científica objetiva y desarrolla las herramientas esenciales para la aplicación y la comunicación de conocimientos químicos para el beneficio de la humanidad, la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada tiene el placer y el honor de hacer este anuncio relativo a los elementos 113, 115 , 117 y 118 y la finalización de la séptima fila de la tabla periódica de los elementos», dijo el presidente de la IUPAC Dr. Mark C. Cesa.

Los cuatro nuevos elementos son fabricados por el ser humano y tienen nombres relacionados con el lugar que ocupan en la tabla ahora mismo, pero serán nombrados adecuadamente en los próximos meses.

La nomenclatura de cada elemento se decide por la IUPAC, que la otorga al equipo científico que lo ha descubierto.

Así, el elemento 113 (ununtrium, Uut) será nombrado por sus descubridores, el equipo del Instituto Riken, en Japón, quienes tendrán el histórico honor de darle nombre y símbolo a este nuevo elemento de la tabla periódica.

El caso del elemento 117 (ununseptium, Uus) cuyo descubrimiento anunciamos en  mayo del año pasado en Cuentamealgobueno, junto con el 115 (ununpentium, Uup) han sido descubiertos por científicos del Instituto Conjunto para la Investigación Nuclear en Dubna, Rusia, y de los laboratorios estadounidenses Nacional Lawrence Livermore de California y Oak Ridge National de Oak Ridge, Tennessee, por tanto estas tres instituciones se tendrán que poner de acuerdo para darle nombres y símbolos a estos dos elementos.

El elemento 118 (ununoctium, Uuo) ha sido descubierto igualmente por los citados institutos ruso y californiano y le corresponderán a ellos otorgarle el nombre.

Elementos pesados muy inestables.

Estos nuevos elementos se enmarcan en los considerados como superpesados, es decir, aquellos que tienen gran cantidad de protones y neutrones en su núcleo.

Una  de sus características de todos los elementos con número atómico superior a 82 (plomo) es que son inestables y en concreto la vida de los superpesados dura escasos milisegundos.

Aún así, los científicos piensan que “sobreviven” unos instantes gracias a “islas de estabilidad” temporales entre los protones y neutrones.

«Una dificultad particular en el establecimiento de estos nuevos elementos es que se desintegran en isótopos, hasta ahora desconocidos, de elementos ligeramente más ligeros que también deben ser inequívocamente identificados», ha explicado Paul J. Karol, «pero en el futuro esperamos mejorar métodos que pueden medir directamente el número atómico, Z».

 

 

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