Un final feliz para Bandit.

Bandit” era uno de los millones de toros que viven cautivos en minúsculos establos de por vida… hasta que Christian Gut del santuario animal austriaco Aiderbichl lo rescató.

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El rescatador de Bandit acudió a liberarlo de sus cadenas de noche, desató al toro de su cadena, que, si nos fijamos bien en la primera parte del vídeo, realmente estaba tan solo apoyada sobre un saliente:

La ironía de la “atadura” del animal es una muestra más de la sumisión de estos animalitos, que desde pequeños son criados en cautividad y privados de todo movimiento, hasta el punto de que no son capaces ya de luchar por su propia libertad y basta una simple cadena sobre ellos que no necesita estar anclada (como la historia/parábola del elefante indio)

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Cuando Cristian lo libera, el toro brinca y salta de alegría mostrando al resto de bovinos sus movimientos, los que parecen empatizar con su compañero liberado y alegrarse por él.

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Agotado y feliz, Bandit descansa tras su “danza de alegría”, para dirigirse al santuario Gut Aiderbichl hasta el final de sus días.

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En este santuario situado en Salzburgo, viven ya más de 500 vacas, toros y terneros rescatados de estas granjas intensivas.

Para aquellos que somos vegetarianos, éste es un gran ejemplo que demuestra el afecto y ternura que el animal siente, vive y transmite hacia los seres humanos cuando éstos lo tratan con respeto. ¿Por qué algunos no comemos carne? Cuando me vuelvan a hacer esa pregunta les enseñare este vídeo.

Más información en http://www.gut-aiderbichl.com/.