• Doscientos autores de todo el mundo escriben durante el confinamiento sobre el amor, el miedo o la esperanza en una antología universal de la pandemia
  • Los derechos de autor de este libro cuentan con un fin solidario: serán destinados al programa Ilumina una vida de la Fundación Alares contra la soledad de los mayores.

Más de 200 autores de edades, países y profesiones diversas participan de forma altruista en un libro solidario de creación colectiva. Se trata de “Deja que todo el mundo te cuente lo que pasó“, correspondiente a la editorial LoQueNoExiste. A través de esta publicación, cada participante da su visión del mundo y de su propia vida mientras se encontraban confinados.

De este modo, conceptos como amor, miedo, futuro, familia o poesía conforman un legado universal escrito a corazón abierto. Sin duda, esta obra dejará testimonio a las futuras generaciones sobre el sentido de la vida en el contexto social y económico de una sociedad global marcada por una pandemia.

¿Quién hay detrás de este libro solidario?

Estudiantes, maestros, desempleados, periodistas, poetas, catedráticos, psicoanalistas, cantantes, amos de casa, políticos o fotógrafos anónimos y conocidos. Todos ellos se reúnen junto a personalidades como Ramón Tamames, Silvia Marsó, Gema Igual, Alicia Kaufmann, Juan G. Bedoya o Hugo Coya en las páginas de un libro que recoge sus emociones, realidades colectivas y experiencias muy personales. Así, se embarcan en un admirable y valioso ejercicio de introspección, aprovechando un tiempo convulso para repasar su propia vida y lo que verdaderamente les inquieta.

Esta iniciativa surge de la mano de Mercedes Pescador, directora de la editorial LoQueNoExiste. A través de este libro, Mercedes buscaba “dejar un legado escrito a la humanidad. Y lo hemos conseguido con la generosidad y el talento de personas maravillosas que han abierto su corazón sin complejos. Creando textos valiosos para aprender a vivir y entender que somos vulnerables”, asegura.

Muy emotiva es también la historia de la portada, ilustrada por la pintora chilena Carmen Aldunate con una imagen cargada de simbolismo. Así como la contraportada de este libro solidario, que cuenta con el dibujo de Adam, un niño nacido en China de tan solo cinco años, que retrata el mundo como una gran casa de único tejado por donde entra “el mal bicho”.

La editorial recibió por sorpresa ambas ilustraciones a través de un correo electrónico sin nombre de remitentes. Se trata así del “regalo más misterioso, impresionante, y oportuno para ilustrar este libro, que es un legado para la humanidad”, asegura Pescador.

Temáticas recurrentes según los países de procedencia

Este libro solidario es diverso desde todos los ámbitos. La mitad de los autores son mujeres; representan prácticamente todas las generaciones, y lo hacen desde los cinco continentes, aunque predominan los de ámbito hispano.

En cuanto al lugar de origen de los autores, se encuentran España (representada prácticamente por todas las comunidades), México, Suiza, Venezuela, India, Estados Unidos, Guatemala, Chile, Australia, Sudáfrica, Colombia, Reino Unido, Perú, Argentina, Ecuador, Italia, Australia, El Salvador, Bolivia, Rusia, y Alemania.

Por un lado, los autores africanos plasman su preocupación por los problemas económicos, la saturación por la sobrecarga informativa, la ansiedad, el aislamiento, y la pérdida de conexiones humanas. Por otro lado, los australianos inciden en la solidaridad, la responsabilidad, la importancia de los abrazos, las incógnitas sobre el nuevo orden y el trauma de la destrucción del medio ambiente.

Mientras tanto, los europeos escriben sobre la transformación interior, o la ralentización del ritmo de vida. También recurren a la manipulación de la información por parte de los poderosos, o a la necesidad de mejorar como seres humanos y sociedad. Además, hablan sobre la crisis económica, la crítica a los políticos, la experiencia del contagio en primera persona, la vulnerabilidad, la incertidumbre y la esperanza. Y por último, sobre la admiración hacia los sanitarios, la salud emocional, la hipocresía.

Sin embargo, en América escriben sobre la adaptación, la solidaridad, la delincuencia, el autoabastecimiento alimenticio, la desconfianza, la incredulidad, la pobreza, religión, la humanidad, las desigualdades, la corrupción, y las tradiciones.

Un libro de creación colectiva, con un fin solidario

La obra fue desde el principio una iniciativa solidaria, ya que la participación ha sido completamente gratuita.

De ahí que la editorial destine los derechos de autor al programa “Ilumina una vida“, una línea telefónica gratuita de atención a los mayores creada por la Fundación Alares. Dicha línea es atendida por voluntarios, expertos sociales y psicólogos, de manera que cualquier persona mayor que se encuentre aislada por coronavirus o en situación de soledad puede llamar, las 24 horas, todos los días de la semana.

CAB/AR