El título ya lo dice todo: la mentira de la escasez, la carencia como ficción. Este es el resumen del segundo capítulo del libro de Charles Eisestein “Sacroeconomía”, publicado en 2015. Esta vez trata de demostrar que la escasez es realmente una ilusión. Para ello desmonta dos premisas aparentemente incuestionables:

1) La causa de la escasez es la avaricia.

2) La gente busca la maximización de su beneficio personal de forma natural.

INTRODUCCIÓN

Este es el segundo artículo de la serie de Economía Sagrada donde intentaré resumir con mis propios palabras los 24 capítulos del libro de Charles Eisestein “Sacroeconomía”. Así mismo, intercalaré a otro autores como Matías de Estefano y Emilio Carrillo.

Aviso: iré a mi ritmo. Si alguien quiere obtener una información más objetiva al respecto, recomiendo encarecidamente que se lea el libro. Que conste en acta que no recibo remuneración de ningún tipo por parte de este señor. Esto lo hago porque quiero, simplemente, con fe de que tendrá buena acogida y será útil a muchos de nosotr@s.

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA SAGRADA?

La Economía Sagrada es un concepto antiguo y revolucionario al mismo tiempo, en el que se pretende, empezando por la palabra, devolverle al dinero la consciencia de sí mismo, su identidad, su verdadero propósito que no es más que servir de fisicalización de la energía de intercambio y gratitud. Como diría Matías de Estefano“el dinero es la densificación de la energía de dar y recibir.

Todo empieza con la formulación de la siguiente pregunta: ¿Qué ha convertido al dinero en agente de escasez?

Escasez

Se suponía que habíamos creado el dinero para facilitar el intercambio de bienes y servicios. Por el contrario, el efecto actual, lo que hemos construido, es bien distinto y no hay que irse muy lejos para comprobarlo ya que el COVID ha expuesto con total claridad la falta de funcionalidad del sistema económico mundial.

Existe una desigualdad extrema evidente y difícil de negar. No podemos seguir mirando a otro lado por más tiempo. Buscando las causas de este desequilibrio en la distribución de la riqueza, Eisestein admite haber acusado inicialmente a la avaricia como causa posible primigenia. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que eso es infantil y reduccionista.

Separar a la humanidad en buenos y malos, avariciosos y no avariciosos, (y por supuesto, nosotros somos los buenos), parece una teoría bastante tintada de influencias religiosas y culturales carentes de realismo.

Luces y sombras del ser humano

Respaldado por diferentes investigadores, entre ellos Seaford y Piff, demuestra que mientras más dinero se tiene más avaricioso se vuelve uno, llegando a la conclusión de que no es la avaricia que causa desigualdad, sino la riqueza la que crea la avaricia y por consiguiente la desigualdad a partir de la acumulación.

Se atreve a indagar en las sombras más oscuras de la psique humana, sugiriendo que quizás tenemos miedo a enfrentarnos a nosotros mismos, al hecho de que quizás no seamos tan buenos y nobles como queremos creer. A lo que yo añado, no hay crecimiento si no trascendemos ese miedo. Quizás tendríamos que encontrar el valor de analizarnos a nosotros mismos para poder romper esa dicotomía que nos mantiene en una zona de confort de la que no queremos salir.

Habiendo identificado la avaricia como una pista falsa, continua con la afirmación de que la escasez es un artefacto de nuestro sistema monetario, políticas y percepciones. Es una sensación constante de nunca tener suficiente debido al hecho de vivir desconectados. ¿Desconectados de qué? De lo divino, de la Madre Tierra, de nosotros mismos y de los demás.

El respiro temporal de la Madre Tierra | El Heraldo

Desmiente el axioma de que la gente busca la maximización de su beneficio personal de forma natural. La prueba más clara de que la escasez es una ilusión se puede encontrar en los libros de cuentas de los diferentes países. Siendo el autor norteamericano, pone como ejemplo a los Estados Unidos el cual gasta más de 2 billones de dólares al año en la industria armamentística. No se aleja mucho del presupuesto de otros países en el mismo sector.

Al mismo tiempo, en el mismo planeta, hay millones de personas muriéndose de hambre.

Resalta el derroche de energía, recursos y dinero en negocios multimillonarios sin sentido como las McMansiones, y denuncia el exceso de alimentos y la obsolescencia programada. En definitiva, una pésima gestión de recursos que no es sinónimo de escasez, sino de incompetencia por nuestra parte como sociedad.

Se propone como alternativa, entre otras, la agricultura ecológica.

La Flor de la PermaCultura - Universidad Popular de ...

Las soluciones que plantea Eisestein no son para nada novedosas. Ya en los años 70 en Australia, nacía la Permacultura, unión de las palabras agricultura y permanente, cuyos principios básicos son: 1) El cuidado de la Tierra, 2) El cuidado de los animales y 3) El cuidado de las personas.

Totalmente alejado de los principio de crecimiento infinito, y a toda costa, promovido por el sistema capitalista.

Eisestein aboga por volver a apreciar lo material, su procedencia, su destino, su uso, devolverle la sacralidad a todos los aspectos de la vida en general. Si bien es consciente de que a día de hoy, poner amor en cada objeto que se produce no sale rentable, no descarta esta opción totalmente, sino que lo deja en el aire abierto para seguir debatiendo en esa línea.

Los precios tan bajos han devaluado los objetos y servicios puestos a la venta. Como dicen los expertos: para poder convertir algo en objeto de comercio debe volverse escaso. Esto es lo que está pasando con el agua embotellada. Si hay algo en el mundo que sobre, es el agua, y sin embargo pagamos por ella y en muchas zonas rurales olvidadas incluso es expoliada deliberadamente para la producción de Coca-cola y otros productos de última necesidad.

La peor de las consecuencias de esta mentalidad de escasez es cómo nos vendemos por dinero, cómo vendemos nuestro tiempo por simple calderilla.

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Si tenemos en cuenta que el tiempo es oro, que no vuelve, nos daríamos cuenta de que el tiempo no tiene precio, y sin embargo nos hemos convertido en esclavos que usan su tiempo para producir dinero que ni siquiera podremos disfrutar en la mayoría de los casos porque no tenemos tiempo.

Y como dijo Bob Marley, cuando se acabe el último árbol nos daremos cuenta de que no podemos comer dinero.

Para terminar cito palabras del autor: “La escasez es una profecía que se autocumple.”

Paz y Amor

SaraLJ