El pueblo soriano de Castejón del Campo pretende llamar la atención sobre el problema del abandono rural. Para ello, los ciudadanos y ciudadanas han creado el movimiento “Sillas Solidarias contra la despoblación“. Igualmente, Greepeace donará una silla pintada con los colores y el espíritu propio de la organización en el marco de su campaña #hablaRural.

La iniciativa de Sillas Solidarias lanza el reto a los territorios que se encuentran entre Soria y Madrid a que transformen sillas en obras de arte y las donen hasta alcanzar 243, las mismas que los kilómetros que separan Castejón de la capital, y a modo simbólico invitar a la clase política a que “se siente” y reflexione sobre la importancia de tomar decisiones que llenen de vida otra vez estos pueblos.

Para aportar su granito de arena, Greenpeace ha dado vida con un arcoiris a una tradicional silla de madera como parte del movimiento Sillas Solidarias. En ella ha escrito el mensaje “El reto demográfico es una cuestión ambiental”. Luego la ha situado en el conocido Kilómetro Cero de Madrid, para representar así el acercamiento desde la urbe al campo y unir caminos avanzando también desde la capital hacia Soria, y posteriormente ha llevado la silla a Castejón del Campo para donarla y empezar a establecer sinergias

Origen de la iniciativa

“Sillas Solidarias” es una iniciativa lanzada por Ana Sánchez, vecina de Castejón del Campo. La situación de Castejón cuenta con una densidad de población de tan sólo 6,99 habitantes por kilómetro cuadrado. No obstante, esta situación llevó a Ana a buscar fórmulas con las que visibilizar la problemática de la despoblación que sufre gran parte del medio rural. Y en concreto esta zona conocida como la Laponia española.

La idea arrancó cuando esta castejonera se encontró un par de sillas bajo las ruinas de una casa que acababa de ceder. Las rescataron de entre los escombros y se colocaron en las calles del pueblo. Ahí empezaron a sumarse las primeras sillas de los vecinos y vecinas. Hoy el proyecto de Sillas Solidarias cuenta ya con 127 muestras de la lucha contra el abandono rural. Desde entonces, las hay de todos los tamaños, materiales y colores y cada una tiene su historia. Sus propietarios y propietarias las han adornado, decorado y donado para aumentar esta cadena que pretende llegar hasta Madrid. Y la mayoría cuenta con frases escritas o con objetos decorativos, unos a modo de reivindicación, otros a modo de reflexión, pero todos denunciado una misma realidad: los huecos vacíos que deja la población que ya no está.

“Castejón del Campo es un pueblo que lucha incansablemente por mantenerse vivo. Es un ejemplo claro de gente que ama su tierra y que trabaja duro contra la fuerte despoblación que padece esta zona”, ha declarado Ana. Con estas Sillas Solidarias “Queremos empezar a dignificar el valor de lo rural, del suelo y de los vecinos y vecinas que trabajamos por fortalecer los espacios naturales, aportando para ello el mantenimiento del territorio, la diversidad y el asentamiento de personas que ven su vida y sus oportunidades en el medio rural, y estableciendo sinergias productivas y de consumo mucho más naturales y sanas”, ha añadido Sánchez.

Greenpeace se une al movimiento de sillas solidarias

“Desde Greenpeace hemos querido sumar una silla más porque el reto demográfico es también una cuestión ambiental. Queremos tender la mano al medio rural para que sus reivindicaciones lleguen a la capital. Queremos que sepan que no están solos, sino que esta lucha es de toda la ciudadanía y por eso nuestra silla parte del Km 0 para simbolizar que ese camino no es sólo desde Castejón del Campo hasta Madrid, sino que queremos ir de la mano y avanzar juntos”, ha comentado Elia González, coordinadora de movilización de la campaña rural de Greenpeace.

Greenpeace ha hecho un llamamiento a la ciudadanía de Castilla y León, Castilla La Mancha y Madrid a que contribuyan con la donación de sillas (a través del correo sillassolidarias@gmail.com) para entre todos conseguir las 116 que faltan para “llegar hasta el Congreso” con las reivindicaciones de la España despoblada para alimentar ese debate y darle la vuelta a esta situación.

Los pueblos, garantes de la biodiversidad

Nuestro país es mayoritariamente rural (el 85% del territorio). Sin embargo, es en las ciudades donde se determinan las políticas y el futuro de estas áreas. Además, en las últimas décadas el abandono de las zonas rurales ha supuesto que más del 70 % de la población viva actualmente en las grandes urbes.

En España, las zonas rurales albergan los ecosistemas clave para hacer frente a la actual emergencia ecológica y sostener las actividades fundamentales del territorio para enfrentar dicha crisis. Por ello, Greenpeace ha analizado el uso del suelo a lo largo de los 505.000 km2 del territorio español y los 8.115 municipios que lo conforman. De este modo, ha conseguido cuantificar los servicios ambientales que prestan. Tales como abastecimiento de comida y agua, conservación de la biodiversidad o regulación climática, entre otros.

Igualmente, el análisis arroja una clara conclusión. Concretamente, los pueblos ayudan a frenar el cambio climático un 34 % más que las ciudades. Y contribuyen 20 veces más a la conservación de la biodiversidad. Por ello, desde la campaña #HablaRural de la ONG reclaman pueblos vivos y fuertes para afrontar el mayor reto que vive la sociedad.

CAB/AR