La historia de Roland, el Peregrino Suizo que camina por la Paz.

Ha recorrido todo el mundo y nunca le ha faltado de nada.

La vida a veces te sorprende con encuentros fortuitos con personas asombrosas.

Precisamente eso fue lo que me pasó hace un par de días en una estación de servicio de Valencia, a cuya salida vi a un hombre haciendo autoestop con un cartelito hecho a mano que señalaba su destino: ‘Francia’.

Aunque no hay mucha costumbre de hacer autoestop en España ni de recoger autoestopistas, cuando veo a una persona pidiendo que la lleven, si puedo y mis acompañantes de viaje lo admiten, procuro recogerla.

Así que el hombre tranquilo, rubio, alto y delgado, con carilla de buena persona que había bajo la sombra de un árbol se unió al viaje hacia Barcelona, pues le pillaba de camino hacia su destino final, que luego descubrí era Italia.

Peregrinando por la Paz.

20150611-1Roland Höhn‘, que es como se llama, venía de un encuentro de peregrinos en los montes de Valencia. Lo primero que me dijo cuando se presentó es “soy Peregrino”, señalándome una concha símbolo del camino de Santiago y que lleva colgando de su cinturón.

Me explicó que había hecho el camino de Santiago varias veces y que había recorrido prácticamente todo el mundo, visitando todos los continentes. Desde muy joven decidió iniciar un camino por la paz:

“Hace muchos años hice un camino por la paz, en el que llegué hasta China e Indonesia”.

Roland tiene clara su misión: transmitir Paz y Amor.

Roland no necesita dinero para vivir… pues vivimos en un Mundo de Abundancia.

Una de las cosas que más me impactó de Roland, además de su calidez, compasión y sinceridad, fue cuando me dijo que llevaba diecisiete años viviendo sin dinero.

Vivimos en un mundo lleno de abundancia, hay comida de sobra, coches de sobra, ropa de sobra, casas de sobraQuizás lo que me preocupa es el agua, si realmente quisiéramos podríamos acabar con el problema del agua”.

Cuando tú haces las cosas sin que te importe el dinero, las haces con más cariño y mejor, las haces con amor y eso hace que te salgan tan bien que la gente querrá pagarte aún más por ellas”.

Se trata de cambiar de perspectiva, no digo que la gente deje el dinero, pero sí que no lo busque como un fin, que trabaje y haga cosas por amor, no por dinero“.

“En todos estos años nunca me ha faltado de nada y nunca he tenido ningún problema con nadie, en ningún lugar del mundo”.

Confiando en el ser humano.

Roland tiene muy claro que en todo el mundo la gente es buena y tiene grandes esperanzas para el futuro de la humanidad:

“Creo en el ser humano, cada vez vamos mejor y a mejor, avanzamos cada día más”.

“En todos los países que he estado, en cualquier lugar, siempre me he encontrado con gente buena, con personas que me han ayudado, nunca me han robado por ejemplo”.

Una presencia pacificadora.

Roland me explicaba que cuando se encontraba con gente agresiva o con malas intenciones, él actuaba como “pacificador”, es algo que le pasaba desde joven, quizás un don que tiene, que es generar Paz a su alrededor.

Me contó una historia que vivió de joven cerca de donde era él, de un pueblo de Ginebra, que iba a producirse una pelea entre dos bandas de jóvenes de uno y de otro pueblo y cómo él actuó, sin quererlo, como apaciguador de la pelea.

“Desde pequeñito, allí a donde yo he ido siempre he apaciguado el ambiente y aportado paz”.

Expandiendo el círculo familiar.

Durante nuestro viaje de varias horas hacia Barcelona, pudimos hablar de numerosos temas, uno de ellos fue el concepto de familia actual y cómo vive normalmente la gente en las ciudades. A este respecto, Roland lamenta el aislamiento que muchas personas que viven por ejemplo en bloques de edificios tienen: “No hay nada peor en esta vida que vivir rodeado de gente pero aislado”.

“El problema de las familias actuales es que su círculo es muy pequeño, está la madre, el padre y los hijos, punto. No hay nadie más. Esto es como una olla a presión, que tarde o temprano explota”.

“Cuando he convivido con personas que viven en tribus, como por ejemplo en África o América, hay un sentimiento mayor de pertenencia a la familia o a la comunidad, es todo más natural y mejor para los niños, que viven rodeados de gente y de otros niños”.

Roland cree que habría que recuperar en las sociedades occidentales éste concepto de ‘tribu’ o ‘comunidad’, rompiendo con el aislamiento social artificial que hemos creado, expandiendo el concepto de familia y conviviendo más los unos con los otros.

Una gran Fe en Dios y en las personas.

La Fe de Roland es grande, él cree firmemente que no le va a faltar de nada y la vida le sonríe permanentemente:

“Cuando te entregas al Padre, a Dios, llámale como quieras, a la vida, la vida te empieza a sonreír y a traer a tu lado a gente amable y a abundancia”.

Roland no profesa ninguna religión, pero cree que ese “algo”, “llámalo Dios, Energía o Madre”, no es algo que esté vigilándonos o juzgándonos, cree que esta presencia o energía está en todas partes y con nosotros y que el Amor es su radiación, en la que él vive y transmite.

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Mucho más estuvimos conversando durante todo el camino y, al ir conduciendo yo, no pude tomar nota de todo, pero tampoco hizo falta.

Unos minutos con esta grandísima persona que tuve la fortuna y el honor de conocer, son suficientes para darte cuenta de lo sencillo que es la vida y ser feliz, de cómo nos complicamos nosotros mismos y de la maravilla que puede ser vivir una vida plena disfrutando de cada momento presente.

¡Gracias amigo Roland, por tu tiempo, por abrirme tu corazón y compartir tu sabiduría!