Una buena red de carriles bici en una ciudad facilita la movilidad sostenible, ayuda a la mejora del medio ambiente y a la salud de los ciudadanos, siempre que la calidad del aire sea buena claro está, y además facilita la fluidez del tráfico.

Carril bici protegido en Nueva York. Fotografía de Paul Krueger.

Carril bici protegido en Nueva York. Fotografía de Paul Krueger.

Nueva York es un ejemplo de ello, ya que desde que incorporó nuevos carriles bici protegidos allá por el 2007, se han ido recogiendo datos y los resultados presentados en un informe de las autoridades locales, demuestran que lo que ha sucedido es lo contrario de lo que los conductores temían por aquél entonces: en algunas calles rediseñadas con carriles bici protegidos, el tráfico es mas fluido y además, ¡han aumentado las ventas de los comercios en esas calles!

La clave está en que los carriles bici están realmente separados de peatones y coches, lo que supone que para los primeros se más seguro caminar por las aceras, además de reducir la distancia de los pasos de peatones y para los segundos, se hacen más lógicos los cruces.

Las lesiones de peatones han caído una media del 22% en las calles con carriles para bicicletas. No es sorprendente que las lesiones de ciclistas también hayan disminuido: en la Avenida 9, por ejemplo, a pesar de que ahora circulan más bicicletas por ella, las lesiones de ciclistas se han reducido hasta en un 65%.

Las avenidas y calles que tienen estos carriles bici, cuentan con unos apeaderos para que los coches puedan esperar a hacer el giro, como el que vemos en la fotografía siguiente, lo que supone un mejora de seguridad adicional para los ciclistas y evita que el coche bloquee totalmente el tráfico:

Uno de los cruces en los que los vehículos cuentan con un espacio para parar antes de girar.

Uno de los cruces en los que los vehículos cuentan con un espacio para parar antes de girar.

«Tener esa zona para girar, en el que puedes apartarte del tráfico, permite ver al ciclista, el ciclista puede ver el vehículo que gira, se puede hacer una pausa y no sentir la presión de atrás para hacer un movimiento rápido» dice Josh Benson, director de programas para ciclistas y peatones del Departamento de Transporte de la ciudad de Nueva York. «Esto es una importante característica de seguridad de este tipo de carriles para bicicletas. Pero también ayuda a la circulación».

Los nuevos carriles bici han significado también un impulso para el comercio localla ciudad se ha encontrado con que las calles con carriles bici tienen más ventas al por menor, han surgido nuevos trabajos, y atraen más turistas.

Durante los últimos siete años, Nueva York ha instalado más de 48 kilómetros de carril bici protegido, pero esto es sólo el comienzo: «Nuestro plan es construir ocho kilómetros de carriles para bicicletas protegidos cada año de aquí en adelante», dice Benson.

Una gran muestra de que “lo bueno atrae a lo bueno”, si quieres ampliar información lee el artículo original en fastcoexist.com.