Dos atletas son clasificadas como premio a la deportividad en los Juegos Olímpicos de Río.

  • Abbey D’Aggostino y Nikki Hamblin chocaron cuando les quedaba 2.000 metros para terminar la carrera.
  • En lugar de aprovechar la ventaja, D’Aggostino ayudó a su rival a levantarse: “Levantate, tenemos que terminar juntas.”

El espíritu olímpico pudo palparse en las pistas de atletismo de Río el pasado 16 de agosto, cuando la estadounidense Abbey D’Aggostino ayudó a la neozelandesa Nikki Hamblin a levantarse tras haber chocado.

El accidente tuvo lugar cuando apenas quedaban 2.000 metros para finalizar la carrera, momento en el que D’Aggostino pudo haber aprovechado la ventaja que tenía sobre Hamblin para adelantar a su rival. En lugar de continuar, la norteamericana atendió a la atleta, y en un gesto de indudable deportividad le ayudó a ponerse en pie.

Levántate, tenemos que terminar juntas.

En cabeza, se encontraba la campeona de la medalla de oro en los 10.000 metros en Río, Almaz Ayana, que terminó ganando la serie. Puestas en pie, D’Agostino se dio cuenta de que su pierna le fallaba, y que entonces era ella la que no podía seguir la carrera. Fue entonces el turno de Hamblin, quien decidió ayudar a la estadounidense de la misma forma que ella lo había hecho antes.

La competición terminó con las dos protagonistas en los dos últimos puestos: Hamblin quedó penúltima, en un tiempo de 16:43.361, detrás suya se clasificó D’Agostino, que finalizó con un 17:10:02 acompañado de síntomas de dolor. Ambas quedaban sin la posibilidad de participar en la última competición.

Si la cooperación entre las atletas fue emotiva, aún fue más conmovedor el abrazo con el que cerraron este capítulo de las olimpiadas. Un conglomerado de gestos que demostraron su deportividad, y que los organizadores decidieron premiar con la readmisión y clasificación para la final.