Un observatorio espacial ha descubierto TOI-178, un sistema planetario único con seis exoplanetas. Entre ellos, cinco están atrapados en una rara danza rítmica mientras orbitan alrededor de su estrella central. Tras el hallazgo se encuentra Cheops, que es la misión de exoplanetas de la ESA (Agencia Espacial Europea, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, los tamaños y masas de los planetas no siguen un patrón tan ordenado. Este hallazgo desafía las teorías actuales sobre la formación de planetas, según informó el pasado lunes la ESA.

El descubrimiento de un número cada vez mayor de sistemas planetarios, ninguno como el Sistema Solar, sigue mejorando la comprensión de cómo se forman y evolucionan los planetas. Un ejemplo sorprendente es el sistema planetario llamado TOI-178, a unos 200 años luz de distancia en la constelación de Sculptor.

Los astrónomos ya esperaban que esta estrella albergara dos o más exoplanetas después de observarla con el satélite de estudio de exoplanetas en tránsito (TESS) de la NASA.

Nuevas observaciones altamente precisas con Cheops muestran que TOI-178 alberga al menos seis planetas, y que este sistema solar tiene un diseño muy singular. El equipo, dirigido por Adrien Leleu, de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Berna (Suiza), publicó el pasado lunes los resultados del trabajo en la revista ‘Astronomy & Astrophysics’.

Una danza rítmica caracteriza al sistema TOI-178

Los investigadores han descubierto ciertas características especiales del sistema TOI-178. Concretamente, que todos sus planetas, a excepción del más cercano a la estrella, siguen una danza rítmica mientras se mueven en sus órbitas. Este fenómeno se llama resonancia orbital y significa que hay patrones que se repiten a medida que los planetas giran alrededor de la estrella, con algunos planetas alineándose cada pocas órbitas.

A su vez, se ha observado una resonancia similar en las órbitas de tres de las lunas de Júpiter: Io, Europa y Ganímedes. Por cada órbita de Europa, Ganímedes completa dos órbitas e Io completa cuatro (se trata de un patrón 4: 2: 1).

Sin embargo, en el sistema TOI-178, el movimiento resonante es mucho más complejo. Esto se debe a que involucra cinco planetas, que siguen un patrón 18: 9: 6: 4: 3. Mientras que el segundo planeta desde la estrella (el primero en el patrón) completa 18 órbitas, el tercer planeta desde la estrella (segundo en el patrón) completa nueve órbitas, y así sucesivamente.

Inicialmente, los científicos sólo encontraron cuatro de los planetas en resonancia, pero siguiendo el patrón, calcularon que debe haber otro planeta en el sistema (el cuarto siguiendo el patrón, el quinto planeta desde la estrella).

“Predijimos su trayectoria con mucha precisión asumiendo que estaba en resonancia con los otros planetas”, explica Adrien. Además, una observación adicional con Cheops confirmó que el planeta perdido existía en la órbita predicha.

Densidades de los exoplanetas

Aunque los planetas del sistema TOI-178 orbitan su estrella de manera muy ordenada, sus densidades no siguen ningún patrón en particular. Uno de los exoplanetas, un planeta terrestre denso como la Tierra, está justo al lado de un planeta de tamaño similar pero muy esponjoso, como un mini-Júpiter, y al lado hay uno muy similar a Neptuno.

“Esto no es lo que esperábamos y es la primera vez que observamos una configuración de este tipo en un sistema planetario”, recalca Adrien. Igualmente, añade: “En los pocos sistemas que sabemos dónde orbitan los planetas en este ritmo de resonancia, las densidades de los planetas disminuyen gradualmente a medida que nos alejamos de la estrella, y también es lo que esperamos de la teoría”.

Los episodios catastróficos, como los impactos gigantes, normalmente podrían explicar las grandes variaciones en la densidad de los planetas. Sin embargo, el sistema TOI-178 no estaría tan perfectamente en armonía si ese hubiera sido el caso.

“Las órbitas de este sistema están muy bien ordenadas, lo que nos dice que este sistema ha evolucionado con bastante suavidad desde su nacimiento”, explica Yann Alibert, de la Universidad de Berna y coautor del estudio.

Revelar la compleja arquitectura del sistema TOI-178 fue posible gracias a casi 12 días de observaciones con Cheops. De ellos, 11 días fueron de observaciones continuas, más dos observaciones más cortas.

“Resolver este emocionante rompecabezas requirió bastante esfuerzo para planificar. En particular para programar la observación continua de 11 días necesaria para capturar las firmas de los diferentes planetas”, recalca Kate Isaak, del proyecto ESA Cheops, quien agrega: “Este estudio destaca muy bien el potencial de seguimiento de Cheops, no sólo para caracterizar mejor los planetas conocidos, sino para cazar y confirmar otros nuevos”.

Fuente: Agencia Servimedia

CAB/AR