• El nuevo programa del Museo del Prado, ‘El Prado para todos’, diseña visitas guiadas adaptadas a personas ciegas.
  • La iniciativa puede considerarse piloto, y cuenta con el antecedente del programa ‘Hoy toca el Prado’.

El Museo del Prado ha impulsado una nueva forma de impartir visitas guiadas para que las personas ciegas puedan disfrutar de sus obras. Para ello, ha diseñado el programa ‘El Prado para todos‘, con recorridos que combinan las descripciones verbales con la información contextual.

La iniciativa surge tras una experiencia piloto. Tras ella, se encuentran Javier de la Nava, del Consejo Nacional de la Discapacidad, y la Tertulia Literaria Ferreiro, integrada por personas ciegas. Tras contactar con el responsable en el museo del programa ‘El Prado para todos’, Santiago González D’Ambrosio, organizaron una serie de visitas guiadas para personas con discapacidad visual a la exposición ‘Reencuentro’.

El objetivo de estas visitas es facilitar la accesibilidad a las obras del museo a personas con necesidades específicas. De este modo, Javier de la Nava explicó que con ello prentender hacer del Museo del Prado “un lugar más inclusivo y participativo para toda la ciudadanía”.

Acercar las obras del Prado a las personas ciegas

Este programa de visitas para personas ciegas, es una iniciativa distinta a la que hace unos años puso en marcha el museo. Concretamente esta fue denominada ‘Hoy toca el Prado‘ e incluía una exposición de imágenes en relieve de obras representativas de sus colecciones que se podían tocar.

En esta ocasión, el programa ‘El Prado para todos’ se dividió en cinco sesiones. En ellas, las personas ciegas o con baja visión, con un máximo de ocho por grupo, participaron de esta experiencia. De este modo, recibieron las explicaciones de guías que exponían los detalles del cuadro. Así como de sus autores, y del contexto en el que se pintaron.

Pudieron así disfrutar del ‘Descendimiento’ de Van der Weyden, de la distribución de las figuras, los sentimientos reflejados en los rostros e incluso la textura de sus vestimentas. También de la luminosidad que Rubens plasmó en ‘El juicio de París’; de la estética y solemnidad de ‘Carlos V en la Batalla de Mühlberg’, de Tiziano; de la mprecisión y el manejo de perspectiva de Velázquez en ‘Las Meninas’, y recrearse con la distribución que Goya hace del espacio en ‘La familia de Carlos IV’.

Fuente: Agencia Servimedia

CAB/AR