• Un estudio en Science muestra los primeros signos de la “cicatrización” del agujero de la capa de ozono.
  • Treinta años después, el Protocolo de Montreal, la primera medida para paliar este desastre medioambiental, da sus frutos.

Excelente noticia para nuestro planeta la que hemos conocido estos días gracias a un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) quienes han encontrado la primera evidencia de que el agujero de la capa de ozono comienza a cerrarse.

Primeras evidencias del cierre del agujero de la capa de ozono. Foto: MIT.

Primeras evidencias del cierre del agujero de la capa de ozono. Foto: MIT.

Sus resultados, publicados en la revista Science, confirman la recuperación de la capa de ozono -que empezó hace una década- y, en particular, el inicio del cierre del agujero.

Desde que casi todos los países del mundo firmaron el protocolo de Montreal para prohibir los gases que destruyen el ozono atmosférico, han pasado ya tres décadas. Desde entonces, por fin los científicos han obtenido pruebas, por primera vez, de que la capa de ozono se está recuperando.

Desde 2000, cuando alcanzó su máximo histórico (25 millones de kilómetros cuadrados), el agujero antártico se ha reducido en 4 millones de kilómetros cuadrados, más o menos la superficie de la Unión Europea (sin el Reino Unido, que como ya sabemos han preferido largarse :-).

Los investigadores también presentan evidencias de que la causa principal de la recuperación ha sido el protocolo de Montreal, es decir, la prohibición de los compuestos orgánicos clorados (clorofluorocarbonos, CFC) que se usaban en la limpieza en seco, la refrigeración y los aerosoles como desodorantes y lacas. La sustitución de estos compuestos por otros igual de eficaces pero inocuos para la atmósfera ha resultado, por tanto, de importancia capital.

«Puedes comparar este problema medioambiental como si fuera un paciente con una enfermedad», ha explicado a Hipertextual, medio que se hace eco de la noticia con un completo artículo, la Dra. Susan Solomon, geóloga del MIT y primera autora del estudio.

«En la década de los ochenta cuando emitíamos una gran cantidad de clorofluorocarbonos(CFC) a la atmósfera, la capa de ozono resultó muy dañada, es decir, el paciente enfermó. Posteriormente paramos de fabricar estas moléculas, de forma que el paciente se estabilizó alrededor de 1995. Ahora tenemos evidencia de que existe cicatrización, en otras palabras, que el paciente está un poco mejor aunque debe pasar más tiempo para que se recupere por completo», señala la científica.

Solomon fue una pionera de la investigación sobre la destrucción del ozono hace 30 años y ahora ha presentado los resultados en Science junto a colegas del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Boulder, y la Universidad de Leeds, en Reino Unido. El trabajo combina observaciones por globos y satélites con avanzados modelos matemáticos.

Una buena noticia que demuestra que hay esperanza: cuando nos ponemos de acuerdo ya unamos fuerzas por el bien común, los seres humanos somos capaces de revertir situaciones dramáticas.

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