España se ha convertido en una referencia internacional en seguridad vial porque ha reducido un 80% las cifras de fallecidos en accidentes de tráfico en las tres últimas décadas. Concretamente, ha conseguido pasar de 9.344 en 1989 a 1.755 en 2019.

Ello llevó entonces a España a situarse en el sexto puesto del ranking de países de la UE con menor mortalidad en carretera, aunque el año pasado mejoró su posición al ascender al cuarto lugar.

Entre los factores de éxito están el carné por puntos, la mejora de la red viaria, la tecnología de los vehículos, la voz de las asociaciones de víctimas y la educación vial.

Más de 50 testimonios, entre directores generales de tráfico, expertos europeos, investigadores y asociaciones de víctimas, explican las claves de la mejora de la seguridad vial en España. Dichos discursos se han volcado en el libro ‘Del infinito al cero: así lo hicimos’, que es la mayor retrospectiva sobre la seguridad vial en España. La publicación está editada por Pere Navarro, director general de Tráfico, y Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación Mapfre.

Factores de mejora en la seguridad vial

Las comunidades autónomas que más han reducido la siniestralidad vial en las últimas tres décadas son Asturias (88%), Castilla La Mancha y Castilla y León (87% en ambos casos), Cantabria (84%), País Vasco (83%) y Galicia (82%).

La mayoría de los expertos creen que la reducción de siniestros viales y lesiones graves es el resultado de esfuerzos realizados en distintos ámbitos. Tales como: educación, concienciación, supervisión de la norma y cambios legislativos, como el permiso por puntos o la reforma del Código Penal.

Todo ello se ha producido en un entorno de mejora de vías y vehículos immpulsada por la UE, Naciones Unidas y la OMS (Organización Mundial de la Salud). Lo que ha permitido mejorar la circulación y señalización. Así como la seguridad de los vehículos y el transporte de mercancías peligrosas. Incluso armonizar los tipos de permisos de conducción y la formación de conductores, entre otros. Y donde las asociaciones de víctimas han desempeñado un papel crucial para visibilizar el problema y movilizar las conciencias individuales, colectivas y políticas.

Hay otros factores, como la existencia de una política de Estado por encima del debate político. Y una organización institucional como la Dirección General de Tráfico (DGT) que lo ha liderado. Así como los planes de mejora y desdoblamiento de las carreteras; el AVE, que ha evitado muchos desplazamientos de largo recorrido y muchas víctimas; la mejora de los servicios de emergencia sanitarios y disponer de un cuerpo formado de profesionales públicos en los ámbitos estatal, autonómico y municipal.

La importancia de la investigación, fundamental para descubrir, aprender y mejorar la efectividad del trabajo en seguridad vial; el plan de radares y la creación de la Fiscalía de Seguridad Vial son otros factores mencionados por Navarro y Monclús en el libro.

La mayor retrospectiva

El libro recoge los testimonios vivos de más de 50 protagonistas de la seguridad vial en España en las últimas tres décadas, lo que supone probablemente la mayor retrospectiva de la historia de la seguridad vial en España y hasta la fecha.

Para el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la “fortaleza” de la seguridad vial en España se basa en “cuatro pilares fundamentales”. La educación en valores y la formación continua de los conductores. Una normativa precisa y necesaria. El “sistema seguro” basado en aceptar el error humano, que prevenga las muertes y lesiones. Y las “asociaciones de víctimas de violencia vial”.

“Necesitamos hacer más y hacerlo mejor en los próximos años para alcanzar el ‘Objetivo Cero’ víctimas graves y mortales en ciudad en 2030 y en el ámbito rural en 2050, tal y como propone Fundación Mapfre. Este libro supone la mayor reflexión colectiva publicada en los últimos años al respecto. Somos parte de la historia de la seguridad vial en España, pero también en Latinoamérica”, apunta Antonio Huertas, presidente de Mapfre y de la Fundación Mapfre.

Retos del futuro

Según Pere Navarro, los retos del futuro son los siguientes: “Primero, la seguridad de los motociclistas: cada año tenemos más accidentes y más muertos en moto. Segundo, los peatones y los ciclistas porque hay más fallecidos vulnerables que ocupantes de coches, furgonetas. Y tercero, una apuesta decidida por el vehículo conectado, que permitirá comunicarse con otros vehículos y con la infraestructura, y que representa el gran salto en seguridad vial”.

“No nos resignamos a los más de 1.700 fallecidos al año y cerca de 10.000 lesionados. Este libro está escrito por personajes que han dedicado su trabajo, su tiempo, en definitiva, su vida a evitar que otras personas sufran las desgarradoras consecuencias de la inseguridad vial. Todas ellas y todos ellos son auténticos héroes”, subraya Jesús Monclús.

Para Matthew Baldwin, coordinador europeo de Seguridad Vial y Movilidad Sostenible de la Comisión Europea, “la seguridad vial sigue siendo uno de los grandes desafíos mundiales sin resolver: al año fallecen en las carreteras de todo el mundo 1.350.000 personas”. “Una de las condiciones básicas para lograr el éxito continuado es seguir mejorando y España lo está demostrando con la aplicación de medidas como limitar a 30 km/h la circulación en ciudad. Los avances no se dan por casualidad. Son el resultado de un liderazgo visionario”, apostilla.

Evolución

Además, analiza los factores que han hecho posible que España haya pasado de estar a la cola de Europa a finales de los años 80 a ocupar uno de los puestos destacados por sus relativamente bajas tasas de siniestralidad.

La tasa de mortalidad vial en España se situó en 2019 en 37 muertos por cada millón de habitantes, lejos de la que presentan la mayoría de los países de Latinoamérica, cuyo índice se encuentra entre 142 y 209 fallecidos por millón de habitantes.

El libro indica que España necesita “revitalizar” su política de seguridad vial en los próximos años para luchar contra lo que se ha llamado “agotamiento” de ciertas medidas de seguridad vial. También destaca que para luchar contra las cifras de siniestralidad y el dolor humano que representan es necesario poner el foco en peatones, ciclistas, motociclistas y usuarios de patinetes. Los cuales en 2001 representaban un 32% de los fallecidos y, en 2019 el 53% del total.

También propone promocionar los desplazamientos activos y sostenibles, como la bicicleta. Al igual que poner especial atención a la nueva movilidad, como los vehículos compartidos. Y promover una mayor coordinación en movilidad nacional, europea y mundial en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Que, según la mayoría de los autores, contribuirán en 2030 a reducir a la mitad el número de fallecidos y de heridos graves. Y lograr el “objetivo cero” en el menor tiempo posible.

Investigación, tecnología y educación

El libro subraya que para alcanzar este objetivo hace falta más liderazgo, recursos y coordinación en todos los ámbitos. En este sentido, destaca el papel que desempeña la investigación. La cuál es esencial para que las estadísticas se completen con informes detallados. También que se analicen en tiempo real por comités técnicos. Y que permitan proponer medidas inmediatas para evitar que se vuelvan a producir los mismos incidentes.

Por último, hace hincapié en la necesidad de aprovechar mejor la tecnología de gestión del tráfico, las carreteras inteligentes, los sistemas avanzados de seguridad de los vehículos y la conectividad. Así como la importancia de insistir en la educación vial en los colegios. O mejorar la concienciación de los conductores, con charlas impartidas por las víctimas viales. Y seguir luchando contra los conductores infractores y reincidentes.

Fuente: Agencia Servimedia

CAB/AR