La Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), afirma que las criptomonedas, junto a otras cuestiones como el teletrabajo, TikTok, Bizum y el 5G, fue una de las principales tendencias digitales de 2021 en España. Así lo desvela la 24ª edición del estudio ‘Navegantes en la Red’, sobre el uso de Internet en nuestro país.

Según los resultados de la investigación, el 12,3% de los entrevistados afirmó haber poseído en algún momento alguna de estas monedas digitales, destacando el Bitcoin y Ethereum. Junto a estas, otras como Ripple, Monero, Stellar o Litecoin, ayudan a diversificar un mercado cada vez más en auge.

Digitalización del mercado financiero

La Real Academia Española (RAE) ha incorporado nuevos términos referidos a la tecnificación de la sociedad. A modo de ejemplo, la actualización 23.5 del Diccionario de la lengua española (DLE), incluye entre sus novedades palabras como ‘bitcóin’. Lo cuál constituye un claro signo de que la digitalización está aquí, y ha venido para quedarse.

Ahora bien, los avances digitales son tan rápidos que han facilitado que exista una importante brecha. Por ejemplo, a lo que servicios financieros se refiere, la transición no está siendo homogénea para toda la población. Unos prefieren, por ejemplo, relacionarse con su banco físicamente, y otros a través de medios digitales. Esta cuestión difiere sobre todo por segmentos de edad. De modo que las personas mayores, al estar menos digitalizadas, son más dependientes de ayuda en sus gestiones económicas diarias.

La digitalización es una revolución que vivimos en nuestras vidas. Pero la tecnología y la digitalización no pueden perder de vista al ser humano, porque perderíamos nuestra esencia como personas, nuestros valores. Por eso, cada vez se están demandando e implementando más medidas dirigidas a una mayor accesibilidad y usabilidad.

Algunas de ellas son: la coexistencia del acceso a los servicios de manera ‘online’ y mediante atención personal; la priorización de aquellas personas que se encuentran en una situación vulnerable y tienen mayor dificultad de acceso digital; o el impulso de formación específica que garantice la inclusión digital.

Adaptarse a los nuevos tiempos en una forma de supervivencia y el mejor modo de avanzar. Pero además, los cambios deben orientarse de una forma positiva para todos; ayudando a los colectivos más afectados y sacando el mejor partido posible a estas nuevas herramientas. Solo de este modo se conseguirá un mayor desarrollo económico y social para nuestro país.

El futuro de las criptomonedas

La digitalización y la multiplicación de nuevos productos financieros ha cambiado radicalmente el sector financiero en los últimos veinte años. Además, los recientes confinamientos provocados por la crisis de la covid-19 han puesto de manifiesto que hoy más que nunca es importante contar con un marco regulador más eficiente y actualizado para los nuevos servicios a distancia.

A comienzos del 2022, la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) realizó un estudio a ciudadanos de entre 18 y 70 años con capacidades digitales para conocer sus hábitos financieros. De entre los datos extraídos, se deduce que las personas de edad más avanzada (de 60 a 70 años) poseen menos conocimientos de seguridad digital, lo cuál hace que sean más reticentes al uso de este tipo de servicios. No obstante, un mayor control o regulación de productos digitales como las criptomonedas podría ayudar a fomentar su uso.

Por el contrario, el uso de monedas digitales se encuentra cada vez más asentado entre la población más joven, siendo este su principal perfil de inversor. Pese a la brecha digital, criptomonedas como Bitcoin Prime se han vuelto una forma de pago cada vez más común; y son muchas las personas que desean tener más posibilidades de realizar compras pagando directamente con sus criptos, sin tener que cambiar a euro o a otra moneda FIAT.

En este sentido, el número de empresas que autorizan pagos con criptomonedas va en aumento, aún más después del auge experimentado en 2021 por este producto digital. Y es que son muchas las ventajas que ofrecen. Para los usuarios: transacciones simples y facilidades, como poder pagar desde cualquier parte del mundo, o sin necesidad de facilitar los datos bancarios ni el IBAN. Para las entidades: una clara apuesta por actuar conforme a los nuevos tiempos, que le otorga un factor de innovación y diferenciación.

Fuente: Agencia Servimedia

CAB/AR