Se me ocurrió escribir un HAIKU, quién sabe de qué procedencia:

Las ventoleras sociales

Sacuden la mente.

La luz resiste.

 

No me negarán la enorme proliferación de VENTOLERAS en la sociedad actual, vestidas de ropajes coloreados, libertarios, placenteros, o simplemente llamativos. Nos atrae su variedad estimulante y ajetreada.

 

No obstante, subyace la pujanza potente de otras luces gratificantes a la espera de su desvelamiento. Ninguna tan espontánea y generosa, como la proveniente de las ESTRELLAS, su nitidez es una notable invitación al contacto directo.

 

La lejanía no es óbice para captar su mensaje contundente. Enlazan con los focos más cercanos, una persona, un maestro, la familia, libros; experiencias NUCLEARES que se ofrecen a nuestras cuotas de libertad.

 

Aunque lo desdeñemos, permanecemos INCANDESCENTES como reflejo luminoso; enarbolamos una energía vibrante, con una clarividencia innata y una seguridad indiscutible. Si apagamos el fuego o lo avivamos, es asunto personal.