A qué les suena la vista de unas manos dando MANOTAZOS al aire, cuando no se aprecia ninguna presa evidente. Risa, preocupación, agitación, serán los primeros apuntes. Aunque estos gestos sencillos, también tienen urdimbres intrincadas.

 

Abundan quienes les restan protagonismo a las manos, meros INSTRUMENTOS dirigidos por centros especiales. Dejan de pensar en ellas, para centrarse en motivos distantes y motivadores complejos, estableciendo narrativas alambicadas.

 

Qué quieren que les diga, eso del carácter instrumental, yo no lo veo tan claro. No sé si el cerebro alcanza la intimidad de la mano que acaricia, la que apoya debilidades, la que labora con esmero; son CHISPAS muy peculiares.

 

Chillida bosquejó las diferentes maneras de plegarse y desplegarse esas manos, resalta la importancia de sus FORMATOS. Y no cabe duda, su lenguaje es explícito, franco; un representante de las vivencias personales de gran calado.

 

Son muchas las versiones, efectivamente; las situaciones se cargan con matices singulares. Desde fuera y desde dentro, las valoraciones serán acordes o discordantes. Pero, brillan en especial los formatos INTANGIBLES y trascendentes, cuando la mano desprendida enlaza con las manos anhelantes sin rumbo.