El astrónomo Alejandro Sánchez asegura que un eclipse total no solo se ve: “También se escucha, se siente y se vive”

Este «cazador de eclipses» afirma que transforma la luz, la temperatura, el viento, las sensaciones y hasta el comportamiento de los animales

 

El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Alejandro Sánchez, veterano «cazador de eclipses», asegura que el eclipse total de Sol que cruzará la península Ibérica el próximo 12 de agosto será una experiencia que va «mucho más allá de la observación astronómica». Tras contemplar seis eclipses totales por distintos lugares del mundo, explicó que «una totalidad no solo se ve: también se escucha, se siente y se vive».

Alejandro Sánchez de Miguel ha dedicado buena parte de su vida a perseguir la sombra de la Luna por el planeta. Este investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), colaborador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del recién publicado libro ‘Los eclipses de Sol’ ha observado ya seis eclipses totales de Sol en distintos rincones del mundo, convirtiéndose en lo que él mismo define como un auténtico “cazador de eclipses”.

Ahora, con la vista puesta en el eclipse total de Sol que recorrerá buena parte de España el próximo 12 de agosto, sostiene que quienes tengan la oportunidad de contemplarlo deberán «prepararse para algo mucho más profundo que una simple observación astronómica».

“Un eclipse total no solo se ve: también se escucha, se siente y se vive”, aseguró en entrevista con Servimedia. El fenómeno será especialmente significativo porque marcará el inicio del denominado ‘Trío de Eclipses’, una secuencia excepcional que permitirá observar desde España un eclipse total en agosto de 2026, otro total en agosto de 2027 y un eclipse anular en enero de 2028.

Se trata de una concentración de eventos astronómicos sin precedentes recientes en España y que ha despertado una enorme expectación entre científicos, aficionados y administraciones públicas, también en el resto del mundo.

Para Sánchez, sin embargo, el verdadero valor del eclipse no reside únicamente en su espectacularidad visual. “Un eclipse de Sol no es solamente el Sol. Es una experiencia de 360 grados”, explicó.

 

Sánchez (detrás) tras el eclipse de 2017 en Idaho con Pablo Requejo (Agrupación Astronómica de Madrid) | Foto de A. Sánchez

Sánchez (detrás) tras el eclipse de 2017 en Idaho con Pablo Requejo (Agrupación Astronómica de Madrid) | Foto de A. Sánchez

 

Todo cambia en segundos

Este investigador consideró que la mayoría de las personas imaginan un eclipse como un acontecimiento exclusivamente visual, cuando en realidad implica «una transformación temporal del entorno». Durante los minutos de totalidad la Luna bloquea completamente la luz solar directa y provoca «cambios perceptibles en numerosos aspectos del ambiente».

“Cambia la temperatura, cambia el viento, cambian los sonidos y cambia el comportamiento de los animales”, señaló. Según explicó, muchas aves diurnas regresan a sus refugios creyendo que ha llegado la noche, mientras algunas especies nocturnas comienzan a activarse. La luz adquiere tonalidades extrañas, la temperatura desciende de forma apreciable y se producen modificaciones en la circulación del aire.

Por eso considera que uno de los principales errores consiste en pasarse todo el eclipse mirando únicamente al Sol. “Hay que sentir el eclipse, no solo verlo”, insiste.

 

Portada del libro 'Los eclipses de Sol' del astrónomo Alejandro Sánchez de Miguel

Portada del libro ‘Los eclipses de Sol’ del astrónomo Alejandro Sánchez de Miguel

 

La fascinación que despiertan estos fenómenos no es nueva. Durante siglos fueron interpretados como presagios, señales divinas o acontecimientos capaces de alterar el curso de la historia. Sánchez recuerda que, mucho antes de que la ciencia explicara su funcionamiento, los eclipses totales «provocaban asombro y temor en prácticamente todas las culturas».

“Los eclipses totales de Sol han parado guerras, han cambiado la historia y durante milenios fueron interpretados como señales de los dioses”, afirmó. Incluso hoy, cuando se conocen con precisión matemática las fechas y lugares en los que ocurrirán, siguen generando «una intensa respuesta emocional».

Este ‘cazador de eclipses’ entiende perfectamente a quienes recorren miles de kilómetros para colocarse bajo la estrecha franja de totalidad, porque «la experiencia permanece durante años en la memoria de quienes la viven».

Él mismo lo ha hecho en repetidas ocasiones para contemplar eclipses en distintos continentes. “Muchas veces me preguntan cómo podemos viajar miles de kilómetros para ver algo que dura apenas unos minutos. Yo siempre respondo lo mismo: cuando alguien va a ver una final de fútbol, ¿Cuánto dura realmente el gol?”, comentó.

Además de su dimensión emocional, los eclipses han desempeñado un papel fundamental en el avance de la ciencia. Sánchez recuerda que durante décadas constituyeron algunos de los acontecimientos científicos más importantes del mundo. “Los eclipses totales de Sol fueron el ‘star system’ de la ciencia mundial”, afirmó.

Gracias a ellos fue posible «realizar observaciones que contribuyeron a confirmar la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, descubrir el helio y avanzar en el conocimiento de la corona solar», la atmósfera exterior del Sol. “Si no fuese por los eclipses, muchas cosas de la física solar no se habrían descubierto cuando se descubrieron”, explicó.

 

Eclipse total captado por Sánchez con una cámara especial | Foto de Alejandro Sánchez

Eclipse total captado por Sánchez con una cámara especial | Foto de Alejandro Sánchez

 

Animales bajo la sombra de la luna

Este doctor en Astrofísica, que ha desarrollado gran parte de su carrera investigadora en el ámbito de la contaminación lumínica y la protección de los cielos nocturnos, colabora en el proyecto Ecoeclipse, una iniciativa que pretende analizar las respuestas de distintos animales durante el eclipse mediante sistemas de grabación acústica distribuidos por varias zonas.

“Una de las mejores formas de medir el impacto de un eclipse sobre la fauna es escucharla”, explicó. Los investigadores estudiarán cómo reaccionan aves, insectos y otras especies ante una oscuridad repentina que rompe temporalmente sus patrones naturales de comportamiento.

Aun así, todo eclipse sigue dependiendo de un factor imposible de controlar: “Las nubes son el único enemigo de esta historia”. “He vivido eclipses que parecían perdidos y se despejaron quince minutos antes de la totalidad. Y también el caso contrario”, relató.

 

Noche repentina

España no volverá a tener una ocasión semejante en muchas décadas. El eclipse total de 2026, el total de 2027 y el anular de 2028 convertirán al país en uno de los centros mundiales de observación astronómica durante tres años consecutivos.

Para Sánchez, la recomendación es sencilla: “No hace falta cruzar océanos ni gastar miles de euros. Esta vez el eclipse viene a buscarnos a nosotros».

Y cuando llegue ese momento, aconseja «levantar la vista, escuchar el silencio, notar el cambio del aire y observar cómo la naturaleza reacciona a una noche repentina en pleno verano».

 

El astrónomo Alejandro Sánchez de Miguel

El astrónomo Alejandro Sánchez de Miguel

 

En portada: Corona durante un eclipse total (Foto de Alejandro Sánchez)

 

CAB/DR.

Fuente: Agencia Servimedia.