• Confirman la existencia de agua en la Luna. Concretamente, un Boeing 747 reconvertido en observatorio estratosférico de la NASA la ha descubierto en la superficie iluminada por el Sol.
  • Previamente ya se había detectado H2O en lugares muy sombríos del satélite, pero nunca en sus zonas iluminadas.
  • El descrubrimiento puede ser relevante para futuras misiones tripuladas a la Luna.

Un Boeing 747 reconvertido en observatorio estratosférico de la NASA, ha descubierto agua en la Luna. Concretamente, en la superficie iluminada por el Sol. Se trata de un hallazgo que puede ser relevante para futuras misiones tripuladas a nuestro satélite.

Previamente, ya se había descubierto la existencia de agua en otras zonas sombrías de la Luna. Sin embargo, esta es la primera vez que se confirma su presencia en la superficie iluminada. Gracias a este hallazgo, sabemos que el agua podría estar distribuida por toda la superficie lunar, y no solo en lugares fríos y sombríos.

Evolución de la investigación

El encargado de confirmar este descubrimiento ha sido El Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja de la NASA (SOFIA, por sus siglas en inglés). Y el lugar donde se han detectado las moléculas de agua (H2O), es el cráter Clavius. Este es uno de los más grandes visibles desde la Tierra, ubicado en el hemisferio sur de la Luna.

Previamente, se había detectado alguna forma de hidrógeno en la superficie lunar. Pero no se sabía con certeza si se trataba de agua o de su pariente químico cercano, el hidroxilo (OH). No obstante, mediciones de esta ubicación revelan ahora la presencia de agua en concentraciones de 100 a 412 partes por millón. Estas cifras son aproximadamente el equivalente a una botella de agua de 350 ml atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie de nuestro satélite.

Los resultados se publican en el último número de revista Nature Astronomy.

“Teníamos indicios de que H2O, la forma familiar del agua que conocemos, podría estar presente en el lado de la Luna iluminado por el Sol”, explica Paul Hertz, director de la División de Astrofísica en la Dirección de Misiones Científicas de la NASA. “Ahora sabemos que está ahí. Este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”.

Importancia de encontrar agua en la Luna

Si comparamos el agua que SOFIA detectó en el suelo lunar con la del desierto del Sahara, diríamos que en este útimo habría 100 veces la cantidad de H2O que en el primero. Pese a que se trata de una cantidad pequeña, el descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre cómo se crea y persiste el agua en la dura superficie lunar sin aire.

Encontrar agua en el espacio profundo supone un recurso de gran valor, y un ingrediente esencial para la vida tal como la conocemos. Ahora bien, queda por determinar si la que SOFIA encontró sería fácilmente accesible para su uso.

Por ello, la NASA está deseosa de aprender todo lo posible sobre la presencia de agua en la Luna antes de dar sus siguientes pasos. Este estudio lo realiza dentro de su programa Artemis. Y el objetivo final es poder enviar a la primera mujer y al siguiente hombre a su superficie en 2024. De este modo conseguirían establecer allí una presencia humana sostenida para finales de la década.

Un descubrimiento con años de recorrido

Gracias a varios años de investigaciones previas que examinaban la presencia de agua en la Luna, SOFIA ha conseguido estos resultados.

Cuando los astronautas del Apolo regresaron por primera vez del satélite en 1969, se creía que este estaba completamente seco. Sin embargo, misiones orbitales y de impacto durante los últimos 20 años, como el satélite de observación y detección de cráteres lunares de la NASA, confirmaron la presencia de hielo en cráteres permanentemente a la sombra ubicados alrededor de los polos de la Luna.

A su vez, varias naves espaciales, incluida la misión Cassini y la misión Deep Impact a un cometa, así como la misión Chandrayaan-1 de la Agencia India de Investigación Espacial, y la Instalación del Telescopio Infrarrojo en tierra de la NASA, examinaron la superficie lunar y encontraron evidencia de hidratación en lugares más soleados. Sin embargo, esas misiones no pudieron distinguir definitivamente la forma en que estaba presente: H2O u OH.

“Antes de las observaciones de SOFIA, sabíamos que había algún tipo de hidratación”, comenta Casey Honniball, la autora principal, quien publicó los resultados iniciales de este trabajo en su tesis presentada en la Universidad de Hawái (EE UU). “Pero no sabíamos cuánta de esta hidratación era en realidad moléculas de agua, como la que bebemos todos los días, o algo más parecido a un limpiador de desagües”.

Pero ahora, gracias a SOFIA, se ha alcanzado una nueva manera de observar la Luna.

 

¿De dónde viene el agua de la Luna?

Al respecto existen varias hipótesis. A modo de ejemplo, los micrometeoritos que caen sobre la superficie lunar transportando pequeñas cantidades de agua podrían depositarla en el suelo lunar tras el impacto.

Otra posibilidad es que podría haber un proceso de dos etapas. Mediante este, el viento solar aporta hidrógeno a la superficie lunar y provoca una reacción química con minerales en el suelo que contienen oxígeno, creando hidroxilo. Mientras tanto, la radiación proveniente del bombardeo de micrometeoritos podría transformar ese hidroxilo en agua.

Los vuelos de seguimiento de SOFIA buscarán agua en lugares adicionales iluminados por el Sol y durante diferentes fases lunares para aprender más sobre cómo se produce, almacena y transporta esta sustancia por la Luna.

Los datos se sumarán al trabajo de futuras misiones a la Luna, como el vehículo explorador polar de exploración de volátiles (VIPER, por sus siglas en inglés) de la NASA, para crear los primeros mapas de recursos hídricos de nuestro satélite destinados a  la futura exploración espacial humana.

Fuente: sinc.

CAB/AR