Aún estoy sobrecogido, pero no intimidado, por que soy reincidente en mi visita a este RECODO MÁGICO en la ladera de la montaña, en él revolotean un buen número de mariposas incansables. Es un escenario inigualable de maravillas naturales.

Domina la sensación de una primavera indómita, con acumulación de IMPULSOS generadores de veleidades armónicas sin par. Movimientos reposados y pausas expresivas, en delicadeza espontánea de ofrendas ilimitadas.

Uno, vibra ante dicho espectáculo, algo recorre sus interiores, remueve el corazón, el estómago, la piel, las entrañas…, y subyuga la mente. Los SENTIMIENTOS rozan cotas sublimes de la existencia, con la empatía a flor de piel.

 El sentido de las caricias luce esplendoroso entre las figuras de aquellas alas coloreadas e inquietas. Ejercen su sabiduría alquimista, puesto que, TRANSFORMAN los demonios en ángeles, la tristeza en entusiasmo y los dolores en simpes agujetas.

 Hoy, abundan las buenas nuevas, las OPCIONES sugeridas, para lanzarnos por senderos determinados, unos movimientos y un tratamiento enamorado de la convivencia.

Es la LOCURA de vuelos emprendidos con afecto, sencillez e ilusión.